El efecto del Mundial en las rentas en México: Qué dejó el Mundial en el mercado de vivienda

 

El Mundial 2026 ya terminó, pero su impacto en el mercado inmobiliario mexicano no desapareció con el último partido.

Durante meses, las ciudades sede —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— vivieron un incremento extraordinario en la demanda de alojamiento. Miles de visitantes buscaron dónde quedarse, muchos propietarios encontraron una oportunidad para aumentar sus ingresos y una parte de las viviendas que tradicionalmente se destinaban a renta habitacional terminó compitiendo por el mercado de estancias cortas y temporales.

Ahora que el evento quedó atrás, la pregunta interesante ya no es cuánto podían subir las rentas por el Mundial. La pregunta es qué dejó el Mundial en las rentas en México. Y aquí está lo importante: el Mundial fue un acelerador de una transformación que ya estaba ocurriendo en el mercado inmobiliario.

En mi experiencia, esto se notó especialmente en las ciudades sede. Tras el Mundial, la demanda por rentas de corto y mediano plazo se ha acelerado brutalmente, generando demasiada demanda y, por lo tanto, una fuerte presión al alza en los precios.

Lo que ocurrió durante el evento fue extraordinario. Lo que queda después es mucho más interesante.

Cómo afectó el Mundial 2026 al mercado de rentas en México

El efecto del Mundial sobre las rentas no se limitó a que llegaran más personas buscando alojamiento. El verdadero impacto estuvo en cómo esa demanda modificó temporalmente la oferta disponible.

Cuando un propietario tiene dos alternativas —rentar su departamento durante todo el año o utilizarlo para estancias de corta duración— la decisión puede cambiar cuando existe la expectativa de recibir visitantes dispuestos a pagar más por noche. Eso fue precisamente parte de lo que ocurrió antes y durante el Mundial.

Las viviendas dejaron de competir exclusivamente en el mercado tradicional de arrendamiento y comenzaron a competir también dentro del mercado turístico.

La llegada de visitantes cambió la demanda de alojamiento

Un evento deportivo de esta magnitud genera una demanda inmobiliaria muy distinta a la habitual. No solamente llegan aficionados. También se movilizan trabajadores, medios de comunicación, equipos, patrocinadores y personas que aprovechan el evento para hacer turismo. Eso significa que aumenta la necesidad de hospedaje en determinados periodos y, sobre todo, en determinadas zonas.

El problema aparece cuando esa demanda temporal se encuentra con una oferta de vivienda que ya era limitada. En ese escenario, los precios tienen presión para subir. El Mundial, por lo tanto, no creó de la nada el problema de las rentas en México. Lo hizo más visible y, en determinados puntos de las ciudades sede, lo aceleró.

De la renta tradicional a la corta estancia

Uno de los cambios más importantes fue el desplazamiento de algunas propiedades desde el mercado de renta tradicional hacia las plataformas de corta estancia.

El crecimiento de este segmento ya era evidente antes del Mundial. El País documentó que entre 2023 y 2026 los anuncios de corta estancia crecieron aproximadamente 30% en Ciudad de México, cerca de 50% en Guadalajara y prácticamente se duplicaron en Monterrey.

Esto ayuda a entender por qué el efecto del Mundial no puede analizarse solamente contando visitantes. También hay que observar cuántas viviendas estuvieron disponibles para vivir de manera permanente.

Si una propiedad que normalmente habría estado disponible para una familia pasa a utilizarse para estancias de días o semanas, la oferta de vivienda tradicional se reduce. Y cuando la oferta baja mientras la demanda permanece alta, el resultado lógico es una mayor presión sobre las rentas.

¿Cuánto subieron las rentas por el Mundial?

Aquí conviene hacer una distinción importante.

No existe un porcentaje único que permita afirmar que “las rentas en México subieron X% por el Mundial”. El impacto fue diferente según la ciudad, la colonia, la cercanía con estadios y zonas turísticas y el tipo de propiedad.

De hecho, algunas de las cifras más llamativas corresponden a zonas particularmente expuestas a la demanda turística y no deben interpretarse como un promedio nacional. Un reporte de la CNDH citado por distintos medios documentó incrementos de entre 20% y hasta 600% en rentas de zonas cercanas a estadios y áreas turísticas de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

El dato es importante, pero también hay que ponerlo en contexto: 600% no significa que todas las rentas mexicanas hayan aumentado 600%.

Lo que demuestra es la magnitud que puede alcanzar la presión inmobiliaria cuando una zona concentra demanda extraordinaria y existe poca oferta disponible.

El caso de Ciudad de México

Ciudad de México fue probablemente el mercado más complejo por su tamaño, su actividad turística y la enorme cantidad de propiedades que ya participaban en el mercado de corta estancia.

El Economista reportó que, después del Mundial, la oferta de departamentos en renta en la capital aumentó 10%, mientras que en la plataforma Homie el incremento llegó al menos a 35%. A primera vista podría parecer que esto solucionaría el problema.

Más propiedades disponibles debería significar más competencia y, por consecuencia, menores precios. Pero eso no ocurrió automáticamente. El mismo reporte señaló que las rentas mantenían incrementos anuales de entre 25% y 30%, a pesar del aumento de la oferta. ¿Por qué? Porque el problema de fondo no era solamente el Mundial.

La Ciudad de México arrastra un déficit importante de vivienda. El Economista señala que especialistas estiman una necesidad de al menos 500,000 viviendas adicionales, mientras que la oferta de departamentos disponibles en plataformas tradicionales de renta sigue siendo muy limitada frente a otras grandes ciudades.

Por eso, el regreso de algunas propiedades al mercado tradicional después del Mundial ayudó a ampliar la oferta, pero no fue suficiente para cambiar por completo el comportamiento de los precios.

Qué ocurrió en Guadalajara

Guadalajara también recibió una presión importante.

Antes del Mundial ya existía un crecimiento significativo de las propiedades destinadas a estancias temporales. De acuerdo con El País, los anuncios de corta estancia en el área metropolitana pasaron de aproximadamente 6,300 en 2023 a 9,700 en 2026, un crecimiento cercano al 50%.

Esto tiene una lectura interesante para entender las rentas. El Mundial no apareció sobre un mercado inmobiliario estático. Llegó a una ciudad donde ya estaba creciendo la oferta turística y donde algunas propiedades habían encontrado en las estancias temporales un modelo atractivo de explotación.

El evento simplemente llevó esa dinámica a un nivel mucho mayor.

Y en mi caso, es precisamente aquí donde he percibido con mayor claridad el cambio: la demanda de rentas de corto y mediano plazo se aceleró brutalmente después del Mundial, especialmente en los mercados que estuvieron directamente involucrados como sedes.

El impacto en Monterrey

Monterrey presenta otro caso interesante.

Según los datos recogidos por El País, las propiedades de corta estancia pasaron de unas 3,700 en 2023 a alrededor de 7,200 en 2026. Es decir, prácticamente se duplicaron. Eso habla de algo más profundo que un simple evento deportivo. Cuando una ciudad desarrolla infraestructura, recibe visitantes y demuestra que existe una demanda suficiente para las estancias temporales, aparecen nuevos operadores y propietarios dispuestos a participar en ese mercado.

Por eso, una parte del efecto del Mundial puede permanecer incluso cuando ya no hay partidos.

  • La infraestructura queda.
  • Los operadores quedan.
  • Las plataformas quedan.

Y, sobre todo, queda el aprendizaje de que existe un mercado dispuesto a pagar por determinado tipo de alojamiento.

 

 

Airbnb y las rentas de corta estancia: el otro efecto del Mundial

Hablar del efecto mundial en rentas en México sin hablar de Airbnb sería quedarse solamente con la mitad de la historia.

El Mundial puso todavía más atención sobre un fenómeno que ya estaba transformando las ciudades: la conversión de viviendas residenciales en propiedades destinadas a turistas. El problema no es que exista el mercado de corta estancia, el problema aparece cuando el crecimiento de ese mercado reduce significativamente la cantidad de viviendas disponibles para quienes necesitan vivir de manera permanente en una ciudad.

El País señala precisamente esta transformación: inmobiliarias y operadores profesionales han ganado una participación importante en el mercado de estancias temporales, mientras que algunas viviendas que antes podían formar parte del mercado residencial fueron destinadas al alojamiento turístico.

Menos vivienda permanente disponible

Imaginemos una colonia con 1,000 viviendas destinadas tradicionalmente a renta. Si 100 de ellas cambian al mercado turístico, el número de propiedades disponibles para residentes baja.

Ahora imaginemos que al mismo tiempo llegan nuevos trabajadores, estudiantes, familias o profesionistas que necesitan vivir en esa zona. La demanda aumenta mientras la oferta residencial disminuye.

No hace falta ser economista para entender qué puede pasar después: la competencia por las propiedades aumenta y los precios reciben presión al alza.

Eso es parte de lo que hizo visible el Mundial. No necesariamente creó el fenómeno, pero sí permitió observarlo a una velocidad mucho mayor.

El crecimiento de los operadores inmobiliarios

Otro elemento que merece atención es que el mercado de corta estancia ya no depende únicamente de personas que rentan ocasionalmente una habitación o su departamento. También participan empresas inmobiliarias y operadores profesionales. El País documentó la presencia creciente de estos actores y señaló que algunos intermediarios cobran comisiones de entre 20% y 30%.

Esto cambia las reglas del juego. Cuando entra capital y operación profesional, el inmueble deja de ser simplemente “mi departamento que rento cuando estoy de vacaciones” y se convierte en un activo administrado para maximizar rendimiento.

Y esa lógica puede hacer que algunas propiedades permanezcan fuera del mercado tradicional incluso después de que terminó el Mundial.

Gentrificación: cuando el aumento de las rentas desplaza a los residentes

Hay otra consecuencia que no podemos ignorar. Cuando una zona se vuelve más atractiva para turistas, inversionistas y personas con mayor capacidad de pago, las rentas pueden comenzar a crecer más rápido que los ingresos de quienes ya viven ahí: El resultado puede ser desplazamiento.

La CNDH ha advertido sobre este tipo de efectos asociados con el Mundial, incluyendo incrementos extraordinarios de rentas, sustitución de vivienda permanente por alojamiento temporal y desplazamiento de familias en zonas cercanas a estadios y áreas turísticas.

Las zonas cercanas a estadios y áreas turísticas

La ubicación fue uno de los factores que más importó, no todas las propiedades mexicanas tuvieron el mismo comportamiento. Una vivienda ubicada cerca de un estadio, una zona turística o un corredor con buena conectividad tenía características especialmente atractivas para quienes buscaban hospedarse durante el evento.

Esto explica por qué los incrementos más extremos reportados por la CNDH se concentraron en determinados sectores y no deben extrapolarse a todo el mercado nacional. El mercado inmobiliario siempre ha sido muy local; dos departamentos idénticos pueden tener comportamientos completamente diferentes dependiendo de su colonia.

Y el Mundial simplemente amplificó esa diferencia.

Quiénes son los más afectados

El problema no afecta a todos de la misma manera.

Para un propietario con un inmueble en una zona de alta demanda, el aumento de precios puede representar una oportunidad. Para un inquilino que lleva años viviendo ahí, puede significar exactamente lo contrario.

La CNDH ha señalado impactos particularmente relevantes para grupos con mayor vulnerabilidad económica, así como para trabajadores informales, personas mayores y otras poblaciones que tienen menos capacidad para absorber incrementos importantes en el costo de la vivienda.

Por eso, hablar únicamente de “la oportunidad que dejó el Mundial para los propietarios” sería una visión incompleta. El verdadero efecto inmobiliario siempre tiene dos caras: lo que gana quien posee el activo y lo que paga quien necesita utilizarlo.

Qué dejó el Mundial al mercado de rentas en México

Aquí está el punto central de todo este análisis.

El Mundial terminó, pero algunas propiedades que cambiaron temporalmente de estrategia volvieron al mercado tradicional. El Economista encontró precisamente un aumento de la oferta de departamentos en renta en Ciudad de México después del evento, relacionado con el retorno de propiedades que habían sido colocadas en esquemas de corta estancia. Esto es una buena noticia para quienes buscan rentar, pero no significa que el mercado haya regresado al punto de partida.

El regreso de propiedades al mercado tradicional

Cuando termina un evento extraordinario, algunos propietarios dejan de tener incentivos para mantener sus propiedades en plataformas de corta estancia, si la ocupación cae o la administración se vuelve menos rentable, la renta tradicional vuelve a ser una alternativa atractiva. Eso ayuda a explicar el crecimiento de la oferta posterior al Mundial, pero hay que tener cuidado con una conclusión demasiado optimista.

Que regresen algunas viviendas no significa que regresen todas y tampoco significa que las rentas regresen automáticamente a los niveles anteriores. Un propietario que descubrió que su inmueble puede generar mayores ingresos mediante estancias temporales ahora tiene información que antes no tenía.

El mercado cambió su percepción sobre el valor del inmueble.

Qué pasó con la demanda de corto y mediano plazo después del Mundial

El comportamiento posterior al evento es incluso más interesante que el comportamiento durante los partidos. el Mundial demostró que existe una demanda importante por rentas flexibles y esa demanda no desaparece por completo cuando desaparece el evento que originalmente la provocó.

La demanda temporal sigue siendo relevante

En mi experiencia, una de las señales más claras ha sido precisamente la fuerza que mantiene la demanda de corto y mediano plazo.

Después del Mundial, este tipo de renta sigue teniendo atractivo para personas que necesitan flexibilidad: trabajadores desplazados temporalmente, profesionistas que llegan por proyectos, estudiantes, visitantes y personas que todavía no quieren comprometerse con un contrato de largo plazo.

Eso crea un mercado diferente al de la renta residencial tradicional.

Y para los propietarios, la pregunta deja de ser solamente “¿cuánto puedo cobrar?” para convertirse en “¿qué modelo de renta funciona mejor para mi inmueble?”.

El nuevo equilibrio entre renta tradicional y temporal

Probablemente el mercado que queda después del Mundial sea más híbrido. Por un lado, existe una necesidad enorme de vivienda permanente, por otro, las plataformas de corta estancia han demostrado que determinadas propiedades pueden generar rendimientos interesantes con modelos flexibles. El resultado será una competencia constante entre ambos usos.

En zonas de alta demanda turística, la renta temporal seguirá siendo atractiva; en zonas residenciales donde exista una demanda sólida de familias y profesionistas, la renta tradicional puede continuar siendo una alternativa más estable.

La clave estará en la ubicación, el tipo de inmueble, los costos de operación y el perfil de la demanda.

El Mundial terminó, pero su efecto en las rentas permanece

Si tuviera que resumir todo lo anterior en una sola frase, sería esta:

El Mundial no inventó el problema de las rentas en México; lo aceleró, lo hizo visible y dejó cambios que pueden permanecer en el mercado.

El crecimiento de la corta estancia ya estaba ocurriendo, el déficit de vivienda ya existía, la gentrificación ya estaba presente en determinadas zonas. La diferencia es que el Mundial puso todos esos fenómenos bajo una enorme presión de demanda al mismo tiempo.

Un acelerador, no el origen del problema

Esto es fundamental para entender lo que ocurre hoy.

Si mañana desaparecieran todas las plataformas de corta estancia, México seguiría teniendo un problema de oferta de vivienda. Y si el Mundial nunca hubiera ocurrido, probablemente las rentas en algunas de las principales ciudades seguirían enfrentando presión. El evento fue un acelerador.

En Ciudad de México, por ejemplo, el regreso de propiedades al mercado tradicional después del Mundial incrementó la oferta, pero los precios no respondieron con una caída proporcional porque el déficit habitacional continúa siendo considerable.

Por eso sería un error atribuirle al Mundial toda la evolución de los precios.

Qué puede quedar como efecto permanente

Hay al menos cuatro elementos que vale la pena vigilar:

  1. La profesionalización del mercado de corta estancia.
    Cada vez participan más operadores inmobiliarios y no solamente propietarios individuales.
  2. Una mayor conciencia sobre el valor de la renta temporal.
    Algunos propietarios comprobaron que existe demanda para modelos flexibles.
  3. La presión sobre la vivienda residencial.
    En las zonas más demandadas, la competencia entre uso turístico y habitacional puede continuar.
  4. La transformación de ciertas zonas.
    Cuando aumentan las rentas y cambia el perfil de quienes pueden pagar una vivienda, también cambia el perfil social de la colonia.

El Mundial terminó, pero esas dinámicas no desaparecieron con él.

 

 

¿Qué significa el Mundial para el futuro de las rentas en México?

La principal consecuencia puede ser un mercado más competitivo entre vivienda tradicional y estancias temporales. El crecimiento de plataformas, operadores profesionales y modelos de renta flexible probablemente seguirá influyendo en determinadas zonas, mientras que el déficit de vivienda continuará siendo uno de los principales factores estructurales del mercado.